Blog de la escritora Marilyn Estévez


Soy la que soy y no pretendo ser otra. Cuanto he hecho hasta hoy ha sido siempre con la idea de hacer el bien y ser mejor cada día. Escribo desde que recuerdo, porque las ideas llegan en cualquier momento de la jornada donde me encuentre, lo mismo da una parada de ómnibus, que en espera de la metro; basta un segundo en que esté a solas conmigo misma; las palabras me rodean, me incitan, y ya no puedo hacer otra cosa que coger un papel y dejar que renazcan, fluyan, párrafos e historias que después les cuento en espera que les guste y me hagan llegar sus comentarios de alguna forma. Amo la sinceridad y a los amigos. Amo a quien es generoso y a quien no maltrata a los animales.
He creado este nuevo blog con la idea de no alejarme nunca más, mientras Dios lo quiera. Aquí contaré mis vivencias, secretos, mis sueños y de lo que escribo.
A todos espero les guste.


Miles de saludos desde un pedacito de mi mundo.
Mostrando entradas con la etiqueta novelas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta novelas. Mostrar todas las entradas

miércoles, 1 de octubre de 2014

Prenditi cura di me

Estoy leyendo:


Il nuovo romanzo di Recami è costipato nel traffico urbano quanto è compresso lo scontro dei due piccoli e ingombranti personaggi: l'anziana madre e il figlio, divisi da una delega bancaria e schiacciati nella strettoia della loro vita.

Premio Castiglioncello e Premio Capalbio 2011

lunes, 14 de julio de 2014

Acuérdate de mi





   
                                                

                                                    Acuérdate de mi

Porque me pides que me recuerde, intento recordarme. Sabes que estoy esforzando la mente para regresar al lugar del recuerdo, a  ese mundo lejos y casi olvidado  que hoy me parece un lugar vivido por otra persona, no por mí. Pero debo dirte que estoy tratando y que lo logro, casi casi, despacio Ana, me recuerdo, me recuerdo, allá lejos, me recuerdo; el parque, la tierra mojada, el huerto donde mis padre solía llevarme diciéndome siempre: -Mira bien todo esto, porque todo esto algún día será tuyo.  Cuando hablaba de todo esto nunca incluía  a mi hermana que es mayor que yo de cinco años y no lo hacía solo porque aunque sea mayor no cambiaría nada de que sea mujer.

Ana, Ana.
Cuando yo apenas tenía tres años sabes que era el orgullo de mi familia. Mis padres me adoraban, mi hermana Amelia se desvivía por mí, sin contar las locuras que hubiesen hecho por mí el resto de la familia, mis tías, abuelos, y toda clase de spécimen que yo pueda considerar familia. Me mimaban, me acurrucaban, me dejaban hacer a mis anchas todo cuanto me apetecía. Quizas por eso a esa misma edad todavía se me antojaba no hablar. Pronunciaba solo rumores si así puedes llamarlos.  Fue a mis cuatro años cuando pronuncié mis primeras palabras y todo se echaron a reír porque mis primeros chapurreos no fue mamá o papá ,o lla tete, como todo niño normal. Mi primera palabra la dije bajito pero la dije al dentista de familia en mi primera cita para taparme una carie. Lo dije porque amenazaba con meterme esos estúpidos y terribles aparatos en la boca. Le dije: Feo. Y mis padres sosprendidos exclamaron: -Ha hablado! Y desde entonces lo consideraron un milagro porque ya estaban convencidos de que yo no hablaría nunca después de haberme llevado a todos los psicólogos y pedriatas de medio país. Entonces la adoración por mí se acentuó aún más como en mí creció el instinto de hablar, pues si veía a un señor  algo pasado de peso por la calle, en medio de todo el mundo le decía:-Gordo. Y si veía una señora un poco entrada en años le decía: Vieja. Y si la señora era algo baja de peso le decía: Flaca. Y esto siempre delante de todos y sin penas. Pero quien empezó a tener pena de mi lengua fue mi madre a quien poco a poco se le pasaron las ganas de sacarme a la calle por verguenza de que pudiera soltar. Y tú por entonces estabas siempre presente Ana porque siempre fuiste la mejor amiga de Amelia y recuerdo la primera vez que quise hablarte, te dije: -Eres fea. Y pasaron las semanas, los meses, y los años, y ya cuando entrabas por la puerta porque venías a ver a la pesada de mi hermana Amelia, antes de que yo habría boca para recordarte lo fea que eras, tú me decías: -Si, Carlitos. Ya lo sé que soy fea, fea, feísima.

A mis diesiocho años a mi madre se le había pasado las ganas de adorarme y mi padre apenas me hablaba. En la escuela andaba super mal y mis amistades no eran de los mejores. Y ya tú no estabas porque habías desparecido con tus padres hacia una ruta desconocida que ni siquiera Amelia sabía. Cuando decidí irme a estudiar a Nueva York no fue para complacer a mis padres sino para irme lo mas lejos posible, buscaba algún lugar donde no me sintiera controlado ni amenzado. Pero nunca pensé que la metrolitana reservara sorpresas, que me asaltaran por mi cara de turista novato no fue lo peor, sino el tener que llamar a mis padres para pedirles alguna ayuda económica aparte de la que ya me daban. El dinero lo utilizaba para salir de noche a beber con mis nuevos amigos. Pero  aquella tarde Ana cuando vi aquellos pantalones vaqueros en la metropolitana, las sandalias de cuero, aquel cabello negro suelto ondulante, te volviste y te reconocí, allí, donde menos imaginé reencontrarte, por todos los ángeles del cielo no pude menos que susurrar que eras bella, bella, bellísima.
 
 


 

 

martes, 20 de mayo de 2014

En la mente de Gian


 

En la mente de Gian
 

 

 

 Nota de la autora:

Esta novela contiene lenguaje explícitamente de sexo que puede ser ofensivo para algunas personas. Si ese es su caso, no lea esta obra.

Todos los personajes citados en la novela son producto de la imaginación. Cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia.

 

 
                                                                       Primera Parte




               Once meses pasaron después de la mudanza. Pocos muebles llevé conmigo, apenas el sofá felpa color crema rematado y la mesa, aquella de la cocina -aunque no sabía dónde ponerla- donde solíamos sentarnos diariamente. Lo demás ya estaba en el apartamento. También estaba la argolla.

Pese a las apariencias al principio fue casi imposible imaginar cuál fuese su verdadero uso. El pedazo de hierro clavado entre la lámpara y el ventilador de techo no era más que una línea de pocas pulgadas suspendida en el aire, y el hueco cilíndrico de unos cinco centímetros de diámetro lo ignoré siempre a contra luz. La insignificante argolla era casi invisible.

Pero esta noche la cuerda rodó por el hueco de la argolla con extrema facilidad y accionó como engranaje izando mis brazos. Al contraer los tendones fue como si los músculos fueran a  separarse de las articulaciones, tal era la fuerza que la cuerda ejerció en mis huesos no acostumbrados al tormento. El tórax quería crecer, elevarse, volverse elástico de forma de aliviar el dolor. Todo mi cuerpo desencadenó una lucha contra las ataduras que lo convertían en víctima, me debatí, di giros hacia un lado y otro para luego rendirme. Entonces la cuerda se tensó y todo mi peso colgó de mis muñecas que a su vez colgó de la argolla.
....
 
Me pasé del margen. Esta noche me pasé. ¡Qué imbécil! Horas antes me vanagloriaba de tener suerte porque lo encontré en el gimnasio, puro caso, en la segunda semana de aburrido entrenamiento. Eleonora me dijo que allí nadie iba para practicar deportes a pesar de los sacrificios que implican trasladarse de un lugar a otro con estas bajas temperaturas que te obligan a envolverte en un sobretodo y a ponerte botas y guantes. Eleonora me alertó que casi nadie iba por el deporte sino para liar, y se liaba muy bien según sus experiencias: conoció a un banquero casado y a un soltero al cual le arrancó unas cenas. Y en las últimas semanas salía con su personal trailer, un chico moreno, diez años menor que ella.
Eso era imposible, pensé, no las citas en sí, tampoco su afición por el jovencito rastafari oxigenado, descamisado y sudoroso. Cójeme, anunciaba su sonrisa de perfecto idiota en busca de aventuras con mujeres casadas. Yo no le hubiera dado ni tres puntos ni antes ni después. Lo imposible era que Eleonora hubiera olvidado, olvidado, porque hasta donde recuerdo estaba enamoradísima de Renzo, el hombre más arrogante que exista en la faz de la tierra, pero de pronto era como si lo hubiera borrado de su mente, tal era la forma en que me confesaba sobre sus nuevas aventuras contándome todo con lujo de detalles, explícitamente, algo innatural, impropio de quien usó siempre sentido figurado y rodeos para hablar de temas relacionados con el sexo. Eleonora ha cambiado, supongo que todos hemos cambiado, pero pese a lo que quisiera yo no podría intercambiar comentarios sobre mis intimidades con ella, no entendería nada.
...

 
 

miércoles, 29 de enero de 2014


 

 
                             Te amaré

 

  1

 

Lo que nunca te he dicho

 

 

 

 

 

Y entonces se abrió un hueco a mis pies y vi humo.

Cuando el humo se extinguió, he visto una llama intensa.

Y ya no vi más que fuego,

 fuego.

 

 

 

 

Cuba, año 2000

Nunca pensé que recorrería las mismas calles y estas aceras adelante y atrás dos y tres veces en un día. Cualquiera pensaría que hay algo en mí que no funciona. Estoy en la avenida de Carlos III y son las tres de la tarde. Hoy también hemos salido temprano en la fábrica. A veces es porque hay apagón y sin luz las máquinas no funcionan; otras porque no hay material y sin material somos nosotros los que no funcionamos. Hoy fue por la manifestación de Elián. Cuando hay manifestación la gente anda nerviosa y agitada, la ciudad se vuelve desordenada dentro del otro desorden, el que se entiende menos, ni aunque se intente explicar en libros de proletariado y de Marx, y lo vuelvas al revés o de cabeza. Mi generación nació en ese desorden y aún estamos envueltos en él en pleno siglo veintiuno y es así cuando se está construyendo un nuevo mundo. Yo debería estar acostumbrada, claro; pero cuando hay manifestación se sobreponen estos desórdenes, desvían los ómnibus y no hay ni un triciclo, ni una chivichana, nada de nada que te ahorre los kilómetros de caminata de un lado a otro de esta ciudad.

La mochila me pesa. También pesan las ilusiones, toda mi vida vivida entre silencio, secretos, verdades, cuántas verdades. ¿Existirán colores para clasificar las verdades? De azul podrían transformarse en violetas y de ahí pasaríamos al negro y ya no habría otra opción disponible.  

 

Alguien me da una palmadita en la espalda. Veo unas botas, deben ser un número cuarenta o cuarenta y dos. Son de militar como las que producimos en la fábrica. Veo un pantalón azul oscuro y ya no cabe duda de que es un policía. Le pongo cara de idiota. Hace tiempo que sé que parecer dócil y sumisa me ayuda a evitar posibles registro ya que por aquí siempre te registran en plena calle, basta que lleves una jaba grande.

-Compañera... hace falta que abandone esta zona.

Me da la espalda. Sigue con su afán de levantar a todos, (viejos en su mayoría) que están en el quicio del portal. Los echa con gestos con las manos, su forma de explicar que la manifestación va a pasar por aquí. Desde que comenzó este asunto que si devuelven o no al niño, ya vamos por unas diez manifestaciones. Las primeras me jodieron, porque a mí no me conviene que esté cerrada la fábrica. Pero ya me gusta el concierto de banderitas y la gritería. Se diría que en vez de protestar estamos celebrando. Ese es el espíritu cubano, siempre alegre. Lo bueno es que a cada una de esas que vamos gritando: “¡Devuelvan a Elián! ¡Devuelvan a Elián!”, nos regalan un pulóver con la cara del niño tras barrotes. ¿Qué puedo hacer con un pulóver en el que aparece un niño enjaulado?, pensé la primera vez en que regresé a mi casa con la garganta inflamada de tanto gritar. Podía servirme para el trabajo. Lo doblaba cuidadosamente, alisándolo con amor como si fuera un recién nacido; cuando llegó Ileana, mi vecina. Gracias a ella me enteré de que en la plaza de la catedral se vendían como pan caliente, así que corrí para allá jurándome que a partir de ese día asistiría a todas las manifestaciones habidas y por haber. Los turistas lo único que me exigen es que los pulóveres estén nuevos. Y nuevecitos están. Apenas una sudadita.
Me levanto del quicio antes de que vuelva el policía...



Seguir leyendo  en: Yo escribo

novela de corte social
páginas: 111

 

lunes, 3 de junio de 2013

Buenos días tristeza

                                                        
                                                            Y finalmente has llegado.
                                                               Buenos días, Tristeza.
                                                            Entra, siéntate, acomódate.
                     Parece que una vez al mes tenemos una cita pendiente tú y yo, los de siempre.
                                         Esta vez sé que te quedarás por mucho tiempo.
                                   y sé que será inútil que intente dormir por horas y horas,
                esperando que el despertar se haya ido el sabor amargo de tu compañía.
                                                         Tal vez sea mejor que te pregunte:
                                                                ¿Cómo estás Tristeza?
                                                            ¿Me has echado de menos?.
                                                    Yo no tanto. No lo tomes a mal, pero
                                                        entra, siéntate, dale, no seas tímida
                                                                          Y quédate,
                                                                          cuanto desees.

miércoles, 29 de mayo de 2013

Te amaré (novela de Marilyn Estévez


María olvidó su niñez porque ya desde pequeña deseaba ser adulta, pero solo porque deseaba pertenecer al mundo del Pintor, el hombre del cual vive eternamente enamorada, incluso ahora, cuando ya es una mujer. María trabaja en una fábrica de zapato y vende, negocia, habla de sus amigos queridos, Roberto , Luisito y del Pintor, el hombre de su vida, mientras la vida pasa por delante de ella y descubre que ha crecido, que ya no es una niña; pero el Pintor no parece darse cuenta de esto. Este el tema de fondo de esta novela de amor, mientras La Habana vive un momento de crisis, de desesperación y manisfestaciones en espera de que devuelvan de Estados Unidos al niño Elian.

miércoles, 29 de agosto de 2012

La signora dei funerali


He terminado de leer "La signora dei funerali".  ¿Qué decir? Me ha gustado tanto o más como la serie de “I love shoping” de la misma autora, Sophie kinsella . A pesar que aquí hay menos humorismo me ha gustado tanto. La historia trata sobre una fascinante señora de nombre Fleur. Con sus sus casi cuarenta años es hermosa y encantadora y se dedica a la investigación de los viudos inconsolables pero ricos a los  que ella alegra los días con su presencia radiante,  mientras tanto sus cartas de crédito van terminando en sus arcas personales. Todo va según lo previsto, hasta que Fleur deja su presa pasada y se reune con Richard favor, rico inglés todavía fuertemente ligado a la memoria de su difunta esposa, Emily. Fleur se apodera de su vida y en ningún momento piensa que puede enamorarse de Richard. En tanto va  a vivir con su familia, pero viven mucho tiempo, debido a las dificultades para acceder a los fondos de Richard. Con  la llegada inesperada de su hija, Fleur conduce  una profunda reflexión y  lucha hasta la última página de la voluntad de continuar su camino, o ser capaz de ser feliz por fin.

 Bonito y entretenido. Un 10.

jueves, 24 de mayo de 2012

La Nada Cotidiana de Zoé Valdés


       A lo largo de mi vida he leído muchísimos libros, tantos que he perdido la cuenta. De cada uno de ellos conservo un recuerdo, positivo o negativo que sea. En el caso de los positivos vuelvo a leerlos otra vez con el paso del tiempo. Este es el caso de La nada cotidiana de Zoé Valdés.

“La nada cotidiana” es mi novela favorita de esta autora. La leí casi seis años atrás y hoy (después de tres días de lectura) he vuelto a sentir las mismas emociones de la primera vez, cuando ésta novela me cautivó por su tema de fondo, un buen logrado corte social, ambientado en Cuba en los primeros años del período especial, donde una Cuba abatida y triste, llena de carestía sobre todo alimentarias, debe luchar por la sobre vivencia. Donde es algo cotidiano cambiar un paquete de café por una pastilla de jabón, llegar a casa y darse cuenta de que no hay corriente eléctrica o utilizar una toalla vieja al puesto de las frazadas de piso. Es en este período que una joven cubana de nombre Patria nos cuenta  sus peripecias para ser aceptada por su primer amor, (el traidor) un escritor sin escrúpulos y con quien ya, poco a poco, siente solo una adicción incontrolable, deseos de humillado, de hacerle pagar todas las que le hizo, así dice ella, y que de cosas son muchas las que nos contará a lo largo de toda la historia.


Zoé Valdés y yo no nos conocemos para nada, téngase claro, pero tenemos cuatro cosas en común: ambas somos cubanas, vivimos lejos de nuestro país de origen, amamos escribir y ambas sabemos que nuestras obras serán duramente criticadas ya antes de salir del vientre materno.

Por eso, 10 puntos para Zoé por la valentía y el coraje y otros 10 puntos por aceptar las críticas, cuando llegan.

miércoles, 9 de mayo de 2012

I Love Shopping, de Sophie Kinsella

 Simpático y divertente. El arte y la maestría irónica de su autora me han hecho descubrir a Rebeca Bloomwood,  periodista económica de un prestigioso periódico inglés “Hacer fortuna ahorrando”. Desde sus páginas Rebeca da consejos nada menos que de ahorros e investimentos, ella que no es capaz de controlar sus propias finanzas, que cada día no hace otra cosa que derrochar. La escrita: “rebajas” es un llamado irresistible para ella, y así Rebeca regresa a casa con el enésimo suéter, bufandas y cosméticos que en realidad no le hacen falta, para luego mirar con terror que su carta de crédito está en rojo. Rebeca es bonita, llena de inventos, determinada, pero con una irrefrenable pasión por la shopping que la llevará a las más insólitas como divertentes aventuras reconocibles al final en cada uno de nosotros.
Para aquellos amantes de la literatura ligera y de la comedia este es un libro a la grande. Sin dudas leeré toda la serie de esta autora que ho apenas descubierto. Le doy un 10.

lunes, 7 de mayo de 2012

En la mente de Gian, de Marilyn Estevez



¿Y si un día despertaras con la seguridad de que no volverás a ver al gran amor de tu vida, el hombre con quien te has casado por demás? ¿Y si en tu desesperación para no olvidarlo descubrieras lo que nunca te dijo, un mundo paralelo, donde moverse sin límites, ajeno, donde caminar junto al peligro forma parte de la cotidianidad?


Esto fue lo que le sucedió a la protagonista de “En la mente de Gian”,    Zulema, una joven ingenua, que demasiado pronto se verá afrontando la desesperante soledad.   Romántica, erótica, apasionada, y escandalosa, esta novela te cautivará desde la primera página.

Romance erótico
185 páginas
           

 
Si deseas leerlo puedes pedírmela, con la condición que después me envíes tus comentarios. Gracias.