Hola Caly, hola Sata,
Hola Yoky,
Hola Dany, Dunka, Nano, Breta, mis queridos perros.
Yo prefiero
recordarles pequeños cachorros, siempre contentos,
confiados plenamente en mi.
Allá por los años 70 cuando apenas era una niña mi bibliotecaria me regaló un libro de cuentos de Guy de Maupassant, y fue tanto mi entusiasmo por este libro que en menos de cuatro días ya me lo había leído completo. Fui una niña que perfería los libros de historietas y novelas antes que a las muñecas, así que cuando más tarde cayó en mis manos Impaciencia del corazón, de Stefan Zweig me dije: Yo quiero escribir como ellos”. Desde entonces no hago otra cosa que intentarlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario